domingo, 25 de agosto de 2013

André Carneiro - Ciencia Ficción en América Latina


Ciencia Ficción en América Latina
André Carneiro

Conferencia dada na quarta-feira 24 de setembro de 1991 as 20 horas no Centro Cultural Sudaca, em Buenos Aires, pelo transcurso da ConSur I, Primeira Convenção de Ficção Científica do Cone Sul, a qual contou com a presença de escritores ilustres como André Carneiro, que nos honrou com a sua visita como um dos representantes do Brasil.

La Ciencia Ficción es simplemente  un género literario. Como la novela psicológica, el "noveau roman", etc.. No vamos a intentar aquí definir el género, tarea didáctica muy imperfecta y relativa que ya fue hecha centenas de veces. Preferimos decir, sin miedo de contestaciones, que la ficción científica puede ser de buena calidad o mala calidad. Observación obvia y evidente que define la literatura mundial de todos los tipos y de todas las épocas. También nosotros, autores y lectores de CF, no precisamos tener recelo del hecho de que sólo un insignificante porcentaje de publicaciones de CF en todo el mundo es de buena calidad, lo que ocurre también con toda la literatura y en todos sus géneros. ¿Y por qué estamos repitiendo estas cosas primarias e indiscutibles? La razón viene también de un hecho incontestable. El género literario CF viene sufriendo desde el inicio serios preconceptos por parte de los críticos y estudiosos en general. Ya intentamos identificar en artículos y conferencias las raíces de ese preconcepto. No tenemos tiempo ahora de penetrar mejor en ese curioso aspecto de los rótulos, cómo las comunidades eligen ciertas palabras llave, como DROGA, COMUNISMO, NEUROSIS, transformándolas en recipientes donde se esconde todo lo que no se aprecia, porque tienen miedo, o no se quieren analizar...

El "Admirable Mundo Nuevo" (Un mundo feliz) de Huxley y "1984" de Orwell, sin el rótulo de CF, son tranquilamente apreciados por los profesores de literatura. "Crimen y Castigo" de Dostoievski y algunas novelas de Simenon no se incluyen como "novela policial" porque son buenos, así como el vino y el whisky escocés no son considerados como "droga" aunque científicamente lo sean.

Sería interesante citar también el fenómeno de la historieta moderna, que adquiere una sofisticación estética, una temática original y hasta hermética, como he visto en la exposición, que sólo alcanzan las universidades escondida en las carpetas de algunos alumnos. El género literario CF, nombre impropio que, infelizmente, no se conseguiría cambiar, reúne en torno de su mundo características especiales que otros géneros no tienen. El fenómeno de "fanzines", por ejemplo, esas corajudas y a veces excelentes revistas hechas sin ambición de lucro y certeza de prejuicios, alcanza una dimensión y una influencia que no vemos que tenga paralelo en otros tipos de literatura. Algunos autores norteamericanos ya afirmaron la gran influencia que sufrieron por parte de esas revistas y de los "fans", lectores exigentes y participantes, que se comunican con sus autores preferidos mucho más que los admiradores de otros géneros literarios. Es perturbador verificar cómo las elites de la inteligencia aún se regulan por el pensamiento de los últimos siglos. Alvin Toffler clasificó ese desajuste como "el choque del futuro", la incapacidad de absorber las continuas novedades ideológicas y técnicas que la humanidad está creando cada vez más rápidamente. El viejísimo modelo de la Tierra como centro del Universo y el ser humano como rey de la creación, bien comprensible antes de Galileo, aún es, inconscientemente, la base del pensamiento humano. Si ese hecho es comprensible entre las mayorías incultas, se torna una paradoja cuando se trata de intelectuales, escribiendo sus trabajos en computador pero incapaces de percibir que una realidad virtual del futuro ya aconteció hoy, y sólo la CF ha tenido la sensibilidad de incorporarla en el arte literaria.

He leído innumerables veces que la CF es un fenómeno típicamente norteamericano y en segundo lugar, inglés. Entretanto, cuando se habla de arte en general, la estadística no debe dar la palabra final. Las artes plásticas japonesas fueron despreciadas durante siglos, y también los primitivos africanos con sus esculturas, que sólo fueron redescubiertas y valorizadas por Picasso. Las listas de los mejores autores de CF sólo traen nombres de norteamericanos e ingleses. Y en el mundo oriental, en la Amé rica Latina, ¿no se escribe CF? Sí, aunque mucho menos que en los Estados Unidos. Pero nadie tenga dudas de que, en arte, lo que vale es la calidad y no la cantidad. Si destaco el absurdo de los críticos de la literatura que sólo excepcionalmente comentan un trabajo de CF, también es necesario notar que muchos de nuestros compañeros que analizan la CF se olvidan de colocar autores sudamericanos en aquellas listas de "los más importantes". No se olviden de que soy brasilero y que describo una realidad brasilera. No sé sinceramente (y me gustaría saber) si esas injusticias también ocurren en otros países latinos.

Por todo eso es inevitable que los autores sudamericanos sueñen con el mercado norteamericano, no sólo por causa del prestigio, sino por la posibilidad de ganar dólares; verde esperanza que ningún escritor idealista desprecia.

De mi experiencia personal, publicando trabajos en Estados Unidos, Europa, Japón, etcétera, puedo adelantar que no es suficiente tener, por ejemplo, un cuento editado en la más importante antología norteamericana de CF para que el camino se abra. Frederik Pohl, autor y editor conocido, nos declaró textualmente que los lectores estadounidenses sólo están interesados en CF norteamericana. La afirmativa parece dogmática y exagerada, pero traduce una verdad. Yo creo que, básicamente, no son los lectores norteamericanos los que nos dejan de lado, sino principalmente los editores. No olvidemos que el mercado norteamericano de literatura es aquel que ofrece más posibilidad de lucro y posibilita el sueño de que un trabajo sea vendido para el cine, lo que significa acabar definitivamente rico. No olvidar también que exactamente por eso llegan interesados de todo el mundo, ansiosos de poder ser traducidos y publicados en los Estados Unidos. Ustedes, que hablan español, son más felices que nosotros, brasileros. En la Universidad de Arizona, donde di algunas clases, por cada 200 alumnos de habla hispana había apenas 20 o 30 de habla portuguesa. En Miami, recientemente, encontré un afiche publicitario sorprendente en una calle, que decía: "Usted también puede aprender inglés".

La "venganza de Moctezuma" no es más aquella de la anécdota, que consistía en intoxicar con agua a los turistas norteamericanos, sino dominarlos por la lengua, poco a poco...

Cuando destaqué que la comunidad de lectores y "fans" de la CF constituían un grupo entusiasta y participativo, no me referí a un aspecto negativo. Todas las exclusividades y fanatismos llevan a una visión unilateral e imperfecta  de los hechos. Aquellos que "coleccionan" CF libro a libro de cada serie, sin dar mucha importancia al contenido, e ignorando las obras primas de otros géneros, no contribuyen al desarrollo de la CF de una manera eficiente, ni amplían su propia visión cultural. No debemos hacer del género de CF un ghetto donde los patrones de juicio queden en nuestras propias paredes. No precisamos fronteras artificiales cuando estamos haciendo literatura. Los que están por dentro de la CF y también los que están por fuera a veces no se concientizan de que la literatura tradicional tiene una limitación en el tiempo y en el espacio, y sus enredos solamente se sitúan en la Tierra, del pasado hasta hoy en día.

La CF es mucho más amplia y revolucionaria, porque ella puede avanzar en el espacio y para el futuro, cada vez más próximo, por la progresión geométrica del desarrollo de la ciencia.

Uno de los más evidentes motivos de la CF de asustar a algunos lectores es el hecho inevitable de que ella exige cultura, o, por lo menos, un caudal de informaciones sobre el mundo moderno que el  analista de Shakespeare, Cervantes, Dostoievski, etcétera, no precisa. Falsos intelectuales aún contemplan el cielo y admiran luces distantes y casi dudan de que el hombre ya pisó la Luna, y sólo conocen a Miranda como personaje de Shakespeare, aunque ya haya sido fotografiada nítidamente como satélite de Urano. Esos anticuados se quedan nerviosos con las posibilidades de la realidad virtual de los computadores y les gustaría, tal vez, volver antes de Galileo y Copérnico para recuperar los títulos de reyes del Universo.

Si ellos son limitados nosotros debemos ser amplios, eclécticos y, por qué no, cósmicos. Pero esa amplitud debe incluir una solidaridad cultural entre los pueblos de América Latina. Si la lengua española ha invadido el sur de los Estados Unidos, mi lengua portuguesa es tan desconocida en el mundo como la lengua tupí-guaraní de nuestros indios, que yo y todos los llamados brasileros civilizados también desconocemos.

Infelizmente estamos siendo víctimas, en Brasil, de una influencia norteamericana muy preocupante. Los indicadores externos de esa influencia son muy expresivos. Todas las camisetas con ilustraciones y frases vendidas en Brasil traen expresiones en inglés. Es triste o irónico encontrar niños subnutridos, sucios moradores de nuestras villas miseria, vistiendo camisetas de la "University of California" como si fuesen ex alumnos. Yo he escrito protestando contra la invasión que la lengua inglesa ha hecho en nuestro país. Ya no se escribe más "Playa de Estacionamiento" sino "Parking". No tenemos más "Exposición de productos" sino "Show-Room". Nuestros "Shopping-centers" usan la lengua inglesa en un porcentaje que alcanza un noventa por ciento. Nuestros diarios destacan y comentan la literatura extranjera en más del ochenta por ciento de su espacio. El mayor diario brasilero en circulación, la "Folha de Sao Paulo", tiene un suplemento dedicado a los adolescentes con el título de "Teen" (teenagers). Recientemente dedicó uno de sus suplementos a la CF brasilera. Pero los mayores espacios fueron dados a autores norteamericanos. Y ustedes preguntarán: ¿cuál es el espacio dado al resto de la literatura latina? La respuesta es triste. Si nuestra propia literatura nacional ocupa un espacio muy pequeño, la de ustedes es prácticamente ignorada. Ese fenómeno de la separación entre el mundo de habla española y el brasilero es muy extraño. Tuve una amiga en la Universidad de Arizona que daba clases de literatura sudamericana. Descubrí, espantado, que la literatura brasilera no estaba incluida en el programa. Pero también hallé que yo era un completo ignorante de aquello que había de bueno en el arte literaria de los países de lengua española. No sé decir aún por cuáles razones sociológicas existe esa injusta separación, y quién de nosotros es más culpable. Sé que en Brasil los mejores autores argentinos nos llegan por vía europea, principalmente francesa. Hace un año, en la ciudad de Sao Paulo, se construyó un gran centro cultural llamado "Memorial de América Latina". Algunas manifestaciones artísticas de los países vecinos han sido patrocinadas por el gobierno brasilero, pero aún es una realización muy modesta.

Cualquier "fan" brasilero de la CF puede citar rápidamente buenos autores americanos del norte, pero tendrían dificultad de citar sólo uno latinoamericano.

Hace poco tiempo Scott Card, conocido autor norteamericano de CF que vivió algunos años en Brasil, afirmó en un artículo que los  autores brasileros de CF tenían que crear su público brasilero sin pensar en los Estados Unidos. En otras palabras, lo mismo que dice Frederik Pohl; lo que significa más o menos que, aunque nosotros, latinos, podamos escribir novelas geniales, ellos no están dispuestos a cedernos su rico terreno. Y nosotros, ¿qué estamos haciendo a cambio? Nada, o casi nada.

Como las artes en América Latina dan siempre muy poco dinero, ese raciocinio de mercado comprador y vendedor queda muy distante en la mente idealista de los escritores. Todos nosotros queremos ser autores de obras maestras, lo que es excelente, pero poco nos importa si nuestra obra es vendida o no, lo que nos obliga a tener otras profesiones para poder continuar como escritores.

Yo creo que es la primera vez que autores y editores brasileros participan de un Congreso de CF internacional en la Argentina. Que la magnífica cordialidad con que ustedes están hospedándonos sea un punto de partida no sólo para nuestro conocimiento personal, sino para crear un intercambio mayor entre nosotros. Mi padre era español y si yo tuviese que escoger otra lengua para influenciar a mi lengua brasilera preferiría la española y no la inglesa.

Tenemos el gran privilegio de entender fácilmente el español. En este mundo moderno de fantásticas transformaciones, Europa aboliendo la cortina de hierro y brevemente unida en el Mercado Común Europeo nos debe servir de ejemplo para una mayor unión que nos beneficie a todos.

Vamos a instituir, aunque sea simbólicamente, en esta reunión de escritores y fans de CF, un Mercado Común de Literatura de CF en América Latina.

Si los otros, aquellos que no saben lo que es la CF, protestan, exactamente porque no la conocen, podemos responder que la Literatura Tradicional, quiera o no, va a caer en brazos de la CF, porque en poco tiempo será imposible escapar de ese escenario cibernético donde vivimos y donde creamos nuestro arte.

Publicado no fanzine Axxón 26, de novembro de 1991.
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