domingo, 28 de junho de 2015

Umbriel — Donald A. Wollheim (Cuento Corto)

Umbriel

Donald A. Wollheim



Formulario de los archivos del Departamento de Navegación Interlunar del Gobierno de Oberon:

En respuesta a las repetidas solicitudes de los ciudadanos con ansias espaciales respecto a por qué nuestras naves siempre evitan el segundo satélite del sistema de Urano, el documento siguiente es la evidencia. Se trata de un resumen del Informe de K´yaldiu, un pionero astronauta de varias generaciones atrás.


"Mi nave se deslizó a través de la atmósfera de Umbriel sin grandes dificultades. Era mucho más espesa y cálida de lo que había experimentado con anterioridad. Después de aterrizar, mis instrumentos registraron una temperatura de 60 grados bajo cero Fahrenheit (valor terrestre).

"Posé la nave sobre una superficie suave de césped verde (o así me pareció en mi primera ojeada por la helada escotilla). Después de desconectar los cohetes de propulsión, me dispuse a pisar tierra a fin de reclamar el territorio para Oberon..., siempre que no hubiera habitantes.

"Al bajar, mi olfato se vio desagradablemente sorprendido por un olor nauseabundo. El aire era espeso, pesado, caliente, y de muy mal olor. Apenas era respirable, y del suelo ascendía un calor insoportable, que no tardó en coartar mis energías.

"Tan pronto como asenté las plantas en el suelo, mis pies se hundieron en la tierra y tuve necesidad de empujarlas hacia arriba, movimiento que se vio acompañado por el más desconcertante ruido de absorción. El suelo semejaba uno de los semilíquidos que nuestros científicos obtienen en sus laboratorios cuando consiguen temperaturas suficientemente elevadas para fundir el hierro.

"Durante unos instantes conseguí avanzar. Después, una sección del suelo se abultó ante mí y mientras lo estaba contemplando, se convirtió en una cúpula hemisférica que reventó. Surgió una nube de vapor tóxico, que comenzó a girar a mi alrededor. Parecía una burbuja muy peculiar.

"Cuando llegué a una roca amarillenta y ahuecada, que se alzaba aislada sobre el terreno, me detuve a examinarla. Estaba compuesta de una substancia dura, brillante y porosa, muy diferente de todo lo que produce la Naturaleza. Además, la roca desprendía una sensación completamente antinatural.

"Percibí un movimiento a mis espaldas y al volverme divisé a uno de los seres nativos de Umbriel. Surgiendo de un agujero del terreno, vi un objeto blanco, sin forma, que no poseía brazos, piernas, ojos, orejas ni otros apéndices exteriores. Tenía boca y un cuerpo tubular de varios centímetros de longitud. Y algo más.

"Contemplé con atención lo que hacía. Y en aquel momento, lo reconocí. Entonces comprendí qué era aquella esfera en la que yo me hallaba. ¡Porque aquel ser estaba comiéndose el suelo! ¡Estaba devorando el verde césped con considerable apetito! ¡Era un gusano, un gusano de tumba de enormes proporciones! ¡Y sólo podía estar comiendo la carne de un ser muerto!

"Cuando regresé a mi «ovoide», lo encontré medio hundido en el podrido terreno. Trepé a su interior, cerré la escotilla y despegué con una explosión de mis cohetes de pólvora que iluminó todo el paisaje.

"Jamás volverá ningún ser con lúcida razón a Umbriel. Porque no es un globo natural..., es la retorcida carcasa de un animal muerto, un enorme monstruo de algún mundo colosal, que voló al espacio. Debió de ir flotando por el vacío hasta que fue capturado por Urano. Y ahora que se halla recalentado por el calor desprendido por el lejano Sol y tan cerca de Urano, ha empezado a corromperse, a pudrirse, y los gusanos han salido de las profundidades de su cuerpo para alimentarse.

"Permanecerá eternamente aislado, ya que los gusanos no son los únicos seres que moran allí. En torno a la superficie del gusano vi un cinturón de metal con unas extrañas estrías. En algún lugar de las entrañas, en los intestinos de aquel cadáver-mundo corrompido, habita la inteligencia, una raza de increíble horror que se alimenta con los cuerpos de los gusanos, de la misma manera que éstos se alimentan con la carroña que es el planeta.



"Una raza de insoportable hedor, sumamente repulsiva, habita allí. Y nada saben de otros mundos. ¡Ojalá no lleguen a saberlo nunca!"


***

Umbriel, © 1936 by Shepherd & Wollheim. Traducido por Miguel Jiménez en Las mejores historias de horror, recopiladas por Forrest Ackerman, Libro Amigo 94, Editorial Bruguera S. A., 1969.

quarta-feira, 24 de junho de 2015

Galeria de capas Orson Scott Card

Fotos no Goole+: https://photos.google.com/u/0/album/AF1QipPC56EOpTYuJzLimEY8w2biHjuozc-ee3QFoCTk



Orson Scott Card (24 de agosto de 1951, Richland, Washington), é um escritor de ficção científica e fantasia norte-americano.

Foi o primeiro escritor a receber o prêmio Hugo e Nebula por dois anos consecutivos, graças aos seus romances da série Ender, O Jogo do Exterminador e Orador dos Mortos.

Card é também conhecido pela novelização do filme "O Segredo do Abismo", de James Cameron.

Orson morou no Brasil por dois anos quando era missionário voluntário da Igreja de Jesus Cristo dos Santos dos Últimos Dias.

[wikipedia]

quinta-feira, 18 de junho de 2015

El Científico Y El Monstruo — Miniconto de Gahan Wilson


El Científico Y El Monstruo 

Gahan Wilson 






Un científico emprendió la difícil tarea de construir y dar vida a una nueva clase de ser humano superior. Imaginaba que su creación sería un ejemplo para el resto de los hombres, a quienes enseñaría el camino hacia una vida mejor, de progresos y, posiblemente, de paz sobre la Tierra.

Desafortunadamente, a pesar de tener las mejores intenciones, el científico erró seriamente en uno o dos puntos cruciales y economizó tal vez demasiado en los materiales. El decepcionante resultado sólo puede ser descrito como un monstruo.

El científico, que se había escondido cuando el monstruo comenzaba a despertar, espiaba consternado, mirando cómo la criatura se tambaleaba explorando el laboratorio. La cosa era horrible, y el científico se sentía terriblemente culpable por haberla construido.

«¿Qué derecho tenía yo para jugar a ser Dios y traer a esta pobre y retorcida criatura a una existencia de sufrimiento?», se preguntaba.

A través de lágrimas de arrepentimiento, el científico vio con súbito pánico que el monstruo había descubierto un gran espejo que colgaba en uno de los extremos del laboratorio y se dirigía pesadamente hacia él. 


«¡Qué horrible! —gimió el científico—. ¿Qué ocurrirá cuando este patético ser vea su espantosa imagen en el cristal?»

El monstruo se detuvo frente al espejo durante un minuto o algo así, y luego, emitiendo arrullos de deleite, comenzó a andar afectadamente de un lado hacia otro contemplando su imagen, volviéndose y adoptando distintas poses mientras lo hacía. El científico se asomó un poco más afuera del armario para observar mejor este fenómeno inesperado, pero el monstruo, al verlo, salió corriendo del salón, asustado y dando alaridos.


***

Fonte: Bruguera Ciencia Ficción nº 10

quarta-feira, 17 de junho de 2015

James Blish Biblioteca

Livros:

2018, Rumo Ao Infinito - James Blish.epub
250 seculos apos__ - James Blish.mobi
250 seculos apos__ - James Blish.epub
James Blish - Grupo Galactico (cuentos).pdf
James Blish - Sementes Estelares.pdf
James Blish 250 Seculos Apos.pdf
Tension superficial - James Blish.epub
Un caso de conciencia - Blish, James.epub

Link: http://minhateca.com.br/Herman.Schmitz/Marcianos.Cinema/Autores/James+Blish


Galeria de Capas James Blish

Galeria de capas no Goole+: https://photos.google.com/u/0/album/AF1QipOX-ZlGAruYQEFt6bWBYhLaA1_0GkK9fMAHCsMs

Blish, James
(1921–1975)

James Blish has long been acknowledged as one of the major writers in science fiction, his stature almost rivaling that of Robert A. HEINLEIN, Isaac ASIMOV, and Arthur C. CLARKE. He was noted for his critical essays as well as his fiction, as an editor, and unfortunately, toward the end of his career, for his novelizations of the original Star Trek series. Although he was an American citizen, he relocated to England in 1969 and remained there until his death a few years later. Blish had a wide variety of interests, including metaphysics and music, that are sometimes mirrored in his fiction, and he edited the newsletter of the James Branch Cabell Society. His career as a writer extended over nearly 40 years and includes several acknowledged genre classics.

terça-feira, 16 de junho de 2015

O Escritor de Ficção Científica descrito por sua esposa (Fredric Brown)



O Escritor de Ficção Científica descrito por sua esposa
por Elizabeth Brown


Apresentação à coletânea Paradoxo Perdido 

de Fredric Brown



Fred detestava escrever. Mas gostava muito de ter escrito. Era capaz de entregar-se a toda espécie de atividade só para retardar o momento em que finalmente tinha de sentar-se à máquina: espanava a mesa, tocava flauta, lia um pouco, tornava a tocar. Ou, se residíamos numa cidade em que não houvesse carteiro, iria pessoalmente ao Correio buscar a correspondência, e, de caminho, convidava alguém para uma partida — às vezes duas ou três — de xadrez ou cartas. Quando finalmente voltava para casa, decidia já ser tarde demais para dar início ao trabalho. Após dias dessa prática, sua consciência acabava por doer. Era então que se entregava efetivamente ao trabalho, produzindo algumas linhas, ou mesmo páginas inteiras. Fosse como fosse, os livros aí estão escritos.

Não era autor prolífico. Em média, enchia três páginas por dia. Às vezes, quando o livro parecesse escrever-se por si, sua produção diária subia para seis ou sete laudas; o que entretanto era raro.

Fred tinha o hábito de andar de um lado para outro, sempre que planejava uma nova história. E como ambos passássemos em casa boa parte do tempo, surgiu o problema de que eu lhe interrompesse o fio das idéias, ao dirigir-lhe a palavra em tais ocasiões. Coisa que o azucrinava deveras. Após tentarmos, sem êxito, várias soluções, sugeri que usasse um boné vermelho quando não quisesse ser incomodado. O que ele fez. Com o passar do tempo, acostumei-me a inspecionar-lhe a cabeça antes de dirigir-me a ele.

Sempre que acabava um livro, íamos viajar, e o tempo que passávamos fora dependia exclusivamente de nossa situação financeira no momento.

Havia ocasiões em que sua imaginação realmente encalacrava. E por mais que andasse de um lado para outro em casa, não chegava a parte alguma. Quando isto se deu, certa vez, durante a composição de um de seus primeiros livros, achou ele que uma viagem noturna de ônibus talvez ajudasse. Não tinha o hábito de recolher cedo e supunha que, depois de apagadas as luzes do coletivo, tudo estando às quietas, pudesse se concentrar melhor. Muniu-se, pois, de um bloco de papéis e de um lápis-lanterna, passou alguns dias fora e, quando regressou, o problema estava resolvido.

Fez muitas outras viagens desse tipo. Tantas, que eu até acabei capaz de prever quando estavam para acontecer. Nem sempre ele regressava com a solução que tinha ido buscar; mas, nessa eventualidade, jã vinha com a trama pronta para algum outro livro.

O clímax de sua carreira foi quando abandonou a leitura de provas para dedicar-se por inteiro à tarefa de escrever. Mas a ocasião em que se sentiu mais feliz e orgulhoso foi quando ganhou o Prêmio Edgar Allan Poe, dos Escritores Americanos do Mistério, pela melhor história no gênero: The Fabulous Clipjoint. Nenhuma obra posterior lhe deu satisfação comparável. Essa assinalava, entretanto, sua estréia como escritor. É compreensível que, dentre os livros que escreveu, gostasse mais de uns que de outros; porém The Fabulous Clipjoint, por ter sido o primeiro, era também seu predileto.

Até que não tivesse vários volumes publicados, continuou a escrever contos entre um e outro livro, para não lhe faltarem recursos quando se empenhasse em obra de maior fôlego. Posteriormente, porém, só escrevia ou esboçava uma história curta quando estivesse seguro de que realmente devia fazê-lo.

Durante muito tempo desejou escrever The Office; mas, como se tratasse de um romance em moldes convencionais, a obra representava, para ele, uma experiência totalmente nova. Sabia que seus livros de mistério e ficção científica seriam sempre bem vendidos, mas ignorava qual pudesse ser a acolhida a um romance escrito por um estreante nesse campo. Ainda não se podia dar ao luxo de produzir obra que não vendesse com certeza. Por fim, escreveu-o. E vendeu.

Experimentou escrever para a TV por breve tempo, mas decidiu que isso não era para ele e acabou de volta aos livros. De sua autoria têm sido publicadas algumas centenas de contos e vinte e oito romances, sendo esta a sua oitava coletânea.

Se bem que aprecie todos os livros de Fred, o meu favorito é The Screaming Mimi. Outros de que também gosto especialmente são Here Comes a Candle, The Lenient Beast, The Far Cry, His Name Was Death e Night of the Jabberwock.

Realmente, não sou entusiasta da ficção científica, porque a maioria das obras desse gênero são, a meu ver, excessivamente técnicas. Mas acho as de Fred de fácil leitura. Minhas prediletas dentre essas são The Lights in the Sky Are Stars e The Mind Thing. What Mad Universe é obra quase clássica que também se pode contar entre as minhas favoritas.

Gosto muito de suas coletâneas, e desta em especial, por ser sua última obra acabada. E, já que representa seu adeus ao público, espero que o leitor também a aprecie.



Elizabeth Brown

Introdução à coletânea "Paradoxo Perdido". Ed. Cultrix, 1974.

quarta-feira, 27 de maio de 2015

John Wyndham — Galeria de Capas

Galeria de fotos de capas de John Wyndham no Google+ https://plus.google.com/u/0/photos/103998711237758699926/albums/6133130200771557569
Wyndham, John
(1903–1969)

John Wyndham Lucas Parkes Beynon Harris wrote under various combinations of his names, although almost everything after 1945 was as John Wyndham. He began writing science fiction in the 1930s, mostly traditional space adventures and tales of superscience. The Secret People (1935) is a mildly interesting lost race novel. Efforts to irrigate the Sahara cause trouble when they stir up the residents of a subterranean race that has been hiding from the surface world for thousands of years. Stowaway to Mars (1935, also published as Planet Plane and as The Space Machine) is a routine story of the political and commercial rivalries involved in the race to be the first to reach the planet Mars. The story is primarily of interest because Wyndham included a female character who was not relegated to the category of helpless female or presented as merely a foil to whom the protagonist explains everything. Strong female characters would recur with some frequency in Wyndham’s later work. Most of his short stories from this period can be found in Love in Time (1946, as by Johnson Harris), The Seeds of Time (1956), Sleepers of Mars (1973), Wanderers of Time (1973), and Exiles on Asperus (1979), the last three as by John Beynon. The short story “Sleepers of Mars” (1938) is a loose sequel to Stowaway to Mars.

After World War II Wyndham largely abandoned outer space as a setting for his work. Short stories such as “Jizzle” (1949), “Close Behind Him” (1953), and “Chronoclasm” (1953) were more thoughtful and sophisticated, and tended to present their fantastic content in a form that would be palatable to mainstream readers. His next novel was The DAY OF THE TRIFFIDS (1951, also published as Revolt of the Triffids), which was faithfully transformed into a BBC miniseries but in 1963 was turned into yet another shambling monster movie. Ambulatory plants with a poisonous sting become a major threat when an anomalous meteor shower causes near universal blindness. Out of the Deeps (1953, also published as The Kraken Wakes) followed. This was an alien invasion story somewhat in the vein of The WAR OF THE WORLDS (1898) by H. G. WELLS, in that the aliens are almost entirely offscreen during the novel. Wyndham acknowledged Wells as the author who most influenced his own work. Wyndham’s alien invaders have settled underneath the world’s oceans and use their advanced technology to melt the icecaps and flood the coastal regions, wreaking havoc on the surface world. Concerted action against them is constrained by international tensions and by humanity’s inability to see beyond its parochial concerns. The result is a story more concerned with life in the midst of a major environmental disaster than in a confrontation with monstrous aliens, all told in an understated, unmelodramatic narrative style that was extraordinarily effective.

RE-BIRTH (1955, also published as The Chrysalids) is one of the best stories of life generations after a nuclear holocaust, ranking with DAVY by Edgar PANGBORN and The Long Tomorrow (1955) by Leigh BRACKETT. The Midwich Cuckoos (1957, also published as Village of the Damned after the 1960 film version) posed an interesting situation. A small English village is cut off from the outside world by a force field for a short period, during which time everyone inside the perimeter remains unconscious. The zone of interdiction is subsequently lifted, with no explanation of its cause, and no obvious effects within the affected area, but months later every female in the village of child bearing age finds herself pregnant. The children who are born all bear a strange similarity to one another, and as they mature they begin to display extraordinary psi powers, abilities so potent and dangerous that the authorities realize the children have to be destroyed because they menace the human race. Wyndham’s matter-of-fact style was particularly effective, although the plot does not entirely make sense.

During the late 1950s Wyndham wrote a sequence of five stories that made up a brief future history. Following an atomic war, Brazil and India emerge as the two major world powers. As they develop their own space programs, the members of the Troon family emerge as pivotal figures. Four of the stories were published in book form as The Outward Urge (1959), as by John Wyndham and Lucas Parkes, although Parkes is another of his pseudonyms. A revised edition added the remaining story in 1961.

The last of Wyndham’s major novels was Trouble with Lichen (1960), in which the discovery of a method by which the human lifespan can be significantly extended has an ever widening effect on various aspects of human society. All of Wyndham’s previous novels showed minor variations in text between the American and British editions, but the disparities for Trouble with Lichen were much more substantial, with U.S. publishers removing much of the author’s commentary on international politics. His remaining two novels were comparatively minor. In Chocky (1968), a young boy’s imaginary friend turns out to be a visiting alien. It was filmed for television. Web (1979), published posthumously, describes the consequences when a group attempts to turn a remote island into a utopian community, only to discover that the local insect population has a unique society and defense mechanism of its own.

Wyndham’s later stories have been assembled as Jizzle (1954), Tales of Gooseflesh and Laughter (1956), Consider Her Ways and Others (1961), and The Infinite Moment (1961). Time travel was a common theme in the last of these. His single best short story is “CONSIDER HER WAYS” (1956), a visit to a future feminist utopia of sorts, and surprisingly advanced for its time. Although technology is sometimes important to the plot of his stories, it is always subordinated to the characters. Wyndham achieved verisimilitude by populating his fiction with ordinary people with whom his readers could readily identify.

Encyclopedia of Science Fiction
Don D'Ammassa